jueves, 21 de abril de 2011

Especial Semana Santa II: La última cena

"Eran —según los cálculos más probables— las seis de la tarde del 14 de Nisán del año 3790 desde la fundación del mundo, según la tradicional contabilidad judía; del año 784 después de la fundación de Roma, según el calendario romano. Con el tiempo se llamaría a este día jueves santo, seis de abril del año 30 de la era cristiana.

El sol se acababa de poner, pero desde el monte de los olivos se veían aún las puntas de sus rayos por encima de las torres de la ciudad y del templo. Jesús venía, monte abajo, hacia la ciudad en la que había de morir antes de 24 horas. Jerusalén ardía en plena fiesta y, en torno a ella, surgía, como un gigantesco campamento guerrero, otra ciudad de tiendas en la que se cobijaban muchas decenas de miles de personas.

Jesús bajaba lentamente y en silencio, mientras la brisa del atardecer de primavera agitaba su vestido. Diez de sus doce apóstoles le seguían nerviosos, con la sensación de que algo grande estaba a punto de suceder, y con el miedo de que lo que sucedería pudiera ser trágico para él y para ellos.

Cruzó el torrente Cedrón por el viejo puente de piedra y entró en Jerusalén por la puerta de la fuente. Allí, el pequeño grupo de Jesús y sus apóstoles se cruzó con la riada de gente que salía del' templo tras asistir al tercer sacrificio vespertino. De los hombros y los cuellos de muchos colgaban, atados por sus patas, cuerpos de corderos muertos. El aire de la ciudad olía a grasa cocida y a carne tostada. El humo de las hogueras en que se consumían las entrañas de los corderos manchaba todo el cielo de los alrededores. Y en los ojos de los transeúntes había un brillo misterioso y solemne, propio de quien está viviendo una jornada en la que su alma entera se ve obligada a ponerse en pie. Las gentes andaban precipitadamente por calles mal iluminadas.
Pocos momentos antes, entre los brillos marmóreos del templo, el sumo sacerdote había leído —o más bien cantado— el capítulo doce del Éxodo que reglamentaba lo que todos sus oyentes debían cumplir puntualmente horas más tarde Antes de la ceremonia, Caifás se había lavado repetidamente las manos, en las que ya nada quedaba del olor a las treinta monedas pagadas la víspera La voz del sacerdote rebotaba sobre la multitud conmovida(...)".

Vida y misterio de Jesús de Nazaret III: La cruz y la gloria
José Luis Martín Descalzo

2 comentarios:

  1. Hola Rodrigo! Pasaba para decirte que tienes un premio en mi blog... Espero te guste! xD
    http://kroana.blogspot.com/2011/04/premio-al-blog.html

    Saludos!

    ResponderEliminar
  2. Muchísimas gracias, @kroana. Mañana lo pondré en el blog.

    ResponderEliminar

¡Hola! Muchas gracias por darte un tiempo para comentar. Todas las opiniones son bienvenidas, siempre que se presenten con respeto.

Related Posts with Thumbnails

Sobre este blog

"El guardián de libros" es un espacio para las letras. Aquí encontrarás reseñas de libros —especialmente de literatura juvenil, pero también histórica, fantástica, etc.—, entrevistas, noticias sobre el mundo literario, novedades, y muchas cosas más.

Créditos

La imagen usada en la cabecera de este blog pertenece a Catherine MacBride.
La imagen de la torre que representa la calificación final de las obras pertenece a MOracz en DeviantART.
La llave que representa la calificación parcial de las obras pertenece a Venneta en DeviantArt.

Licencia

Licencia de Creative Commons
"El guardián de libros" by Rodrigo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Peru License.

¡Suscríbete al blog!

Escribe tu dirección electrónica:

Delivered by FeedBurner

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP